Era fines de los años 70’. A una promesa en el arco llamada Oscar Orlando Medina le tiraron un fierro caliente: Suplantar a “Pepe” Santoro, recién vendido al Hércules español. Sin embargo, el pibe le tapo la boca a varios: Buenas atajadas y el sobrenombre de promesa latiendo al infinito en su repertorio hacían que los hinchas de Independiente vieran a Medina como la futura figura del “Rojo”. Pero la “fama” generada a su alrededor pronto caería, y de una manera poco común para un arquero, aunque no ignoramos que las lesiones de los porteros suelen ser las más difíciles. Fue por eso que tras un tremendo codazo de Héctor Scotta le genero una grave lesión, y ya a su vuelta no tenía lugar en el equipo. Imposible no asimilar este caso con el de Osvaldo Toriani. Pero, por decirlo de alguna manera, a Medina se le dio una segunda oportunidad. Tras retirarse en Ferro, se hizo amigo de “Pepe” Santoro, quien le dio el cargo de entrenador de arqueros cuando agarro al club en el 2008. En la foto se encuentra junto a él, en una paradoja del fútbol, sabiendo que a Medina le tocaba reemplazarlo, pero una lesión se lo impidió cuando tocaba la fama con las manos. Seguramente “Pepe” lo compenso dándole la chance de participar de la “escuelita” de arqueros que ya nos dio a Gabbarini, Assmann y Rodríguez. Por ahora Oscar Medina se encuentra retirado de cualquier actividad relacionada con el fútbol, pero en cualquier momento lo llaman junto con “Pepe” para quitar a la oveja negra de la familia de arqueros “made in” Independiente.
A lo mejor suena mal decir que un equipo hizo desaparecer o hundió a otro, pero este es un caso totalmente diferente. Tal vez por eso entre en las nueva sub-sección “Especiales”. El Pepeganga era un equipo venezolano. El nombre derrochaba bizarrez pero ese equipito se las arreglo para cumplir buenas actuaciones en su país e incluso clasificarse a las copas. Una de ellas fue la Libertadores del año 90’, donde en octavos se enfrento a Independiente. El partido parecía ser bastante fácil pero no se esperaba tanto. En un partido que parecía un video de Capusotto, el “rojo” goleo al equipo venezolano 6-0 a domicilio, en un partido que comento Marcelo Tinelli y en un estadio vació y pequeño. En la vuelta en Avellaneda, mucho más tranquilos, fue un 3-0 caminando. Un 9-0 global. Tras esa terrible actuación, el Pepeganga desapareció de la liga venezolana tal vez por no tener el dinero suficiente para mantener el club (algo similar a lo de Mandiyu) solo que años luego volvería con el nombre de Monagas SC. Pocos olvidaran que el comienzo del fin de Pepeganga fue el terrible 9-0 global (no fueron once goles más porque se puso mayoría de suplentes) que le propino Independiente en aquella Copa Libertadores.